24 Feb El origen de la Estatua de la Libertad
La Estatua de la Libertad, ubicada en Nueva York, fue un regalo de Francia a los Estados Unidos en 1886, para celebrar el centenario de la Declaración de Independencia americana. Considerado un gesto generoso, el presente habría costado más de 10 millones de dólares actuales, convirtiéndose en un símbolo de amistad y cooperación entre ambos países.

El escultor francés Frédéric-Auguste Bartholdi fue responsable del proyecto de la estatua, que se habría inspirado en su propia madre. La figura representa a Libertas, la diosa romana de la libertad, con un libro en la mano izquierda donde se inscribe la Declaración de Independencia y una antorcha en la mano derecha, símbolo de iluminación y esperanza.

La estatua, incluido el pedestal, alcanza los 92 metros de altura, y los visitantes pueden subir hasta la corona a través de 354 escalones. La corona posee siete puntas, representando los siete mares a los que debería llegar la libertad. Para construir la estructura de cobre se utilizaron cerca de 300 tipos diferentes de martillos, y la cintura de la estatua mide impresionantes 10,5 metros.

Más que una obra monumental, la Estatua de la Libertad se convirtió en un ícono global, recordando la importancia de la libertad, la democracia y la amistad entre los pueblos, además de ser una de las atracciones turísticas más visitadas del mundo.
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