24 Mar El origen de Petra
Petra es una antigua ciudad del Oriente Próximo, famosa por estar parcialmente excavada en la roca y conocida como “la ciudad rosa” por el color de la arenisca que la rodea. Su origen se remonta a la civilización nabatea, un pueblo árabe que prosperó entre los siglos IV a. C. y I d. C., combinando influencias orientales y occidentales en una arquitectura única.

Situada en la actual Jordania, cerca del golfo de Áqaba y entre el mar Rojo y el mar Muerto, Petra ocupó un enclave estratégico en las rutas comerciales de la Antigüedad. Desde allí se controlaba el paso de caravanas que transportaban especias, incienso y otros bienes valiosos. Su avanzado sistema de presas, canales y cisternas permitió aprovechar el agua en un entorno desértico y garantizó su desarrollo.

Aunque gran parte de la ciudad fue tallada directamente en la roca, Petra también contó con edificios independientes, como el Gran Templo. Todos sus monumentos comparten el uso de la arenisca, una piedra que ofrece tonos rosados, anaranjados y amarillos.

Entre sus espacios más emblemáticos se encuentran el Siq, estrecho desfiladero de acceso; Al Khasneh, conocido como el Tesoro; el Monasterio, las Tumbas Reales, el Teatro y la Calle de las Fachadas. Por su valor histórico y artístico, Petra fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985 y, en 2007, pasó a integrar la lista de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.
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